Pronunciado por: 
Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, Gobernador del Estado de Jalisco
Fecha: 
Miércoles, Agosto 22, 2018

Me da un enorme gusto estar con todas, con todos ustedes. Como cada año lo hacemos reconociendo a nuestra gente, historias de vida que inspiran, que nos motivan, que nos motivan a seguir adelante, que nos inspiran a seguir soñando. Y hoy después de ver la ilustración, un pequeño segmento de cada historia de vida, de cada trayecto que le ha dejado tanto a nuestro entorno, a nuestra sociedad, nos inspiran a seguir adelante.

Por ello, gracias, gracias a todas y a  todos ustedes. Quiero reconocer el trabajo que ha venido realizando el DIF cerca de ustedes, reconocer el trabajo también que después de muchos años se pone en marcha el Instituto de Adulto Mayor, que también está generando grandes beneficios y apoyos a nuestra gente, por supuesto a SEDIS, a todos los titulares muchas gracias. Pero en especial  todo el equipo que está directamente atendiéndolos en cada centro, que está directamente pendiente de lo que ustedes plantean, de lo que ustedes exigen, de lo que ustedes necesitan.

Por ello, el día de hoy estamos aquí para rendir un gran homenaje, sencillo pero sentido, a trece hombres y mujeres en nuestro estado, quienes se han dedicado desde muy jóvenes a impulsar cambios positivos en sus comunidades, con dedicación y con mucha generosidad.

Hemos escuchado historias como las de dos grandes mujeres; Ofelia Gutiérrez, quien desde el trabajo pastoral ha aliviado el dolor de enfermos y de familias en estado vulnerable, y Rosa María Monroy, una gran luchadora que nos ha demostrado que la fuerza para superar sus problemas también han servido para ayudar a otros a superar los propios. Están por ahí los ejemplos del Maestro Cuco y el Maestro Luis González Lomelí, quienes nos invitan a compartir el conocimiento, antes que guardarlo con celo. Estas son unas historias que en lo personal me llenan de satisfacción.

Una buena parte de la filosofía del Gobierno que encabezo tiene que ver precisamente con ello, en colocar a la ciencia en la creatividad como herramientas fundamentales de cambio. Sólo a partir de una sociedad del conocimiento fuerte, comprometida y enfocada con la solución de nuestros problemas, podemos seguir innovando y salir adelante.

También tenemos ejemplos en aquellos quienes dedican todavía hoy a promover los valores hacia la juventud, como don Rosendo Llamas y Luis, el Músico, quienes a través de la música han transformado la vida de cientos de jóvenes; el profesor Ramiro Ramos, quien también es un pilar del deporte; del maestro Juan Sánchez, un docente activo, pero también un gran promotor de la cultura; el maestro José Manuel Hernández, artista y formador de artistas; o de “Nacho Picapiedra”, quien lucha por preservar nuestras tradiciones y sigue tallando la piedra.

Con ellos compartimos la idea de que no hay mejor manera para alejar a nuestros niños y jóvenes de la delincuencia que el de la práctica y el de las actividades culturales, artísticas y deportivas. Hay servidores públicos quienes con su trabajo nos marcan a los que venimos detrás, porque lo más importante de nuestra función es que el servicio sea siempre dirigido a las personas, poner siempre al centro a la persona.

Don Salvador García Cárdenas, el médico Antonio de la Rosa, Ignacio García de Alba, son esa clase de personas que viven para servir a los demás, ellos han sabido poner el ejemplo cuando se trata de servir antes que servirse. La honestidad y el compromiso social y la vocación para atender los problemas de las personas, deben de regir a políticos y a funcionarios, y ellos lo han demostrado a través de la trayectoria de su vida.

Como ya lo señalaron aquí, dice un proverbio que la vejez comienza cuando los recuerdos son más fuertes que la esperanza. Y aquí vemos que todavía hay una gran esperanza. Los trece jaliscienses a quienes hoy estamos reconociendo nos demuestran que no hay edad para sembrar la semilla de las posibilidades y construir así un mejor futuro. Su corazón se mantiene joven gracias a su generosidad, a su trabajo permanente sin condiciones a favor de los demás.

Siempre he pensado que compartir felicidad, conocimientos y prosperidad, que trabajar con ímpetu para impulsar pequeños cambios en nuestras comunidades, es la única vía para transformar positivamente nuestro presente y construir un mejor futuro para quienes vienen detrás de nosotros.

Por ello, hoy estamos muy contentos, muy reconocidos; no solamente en sus municipios, sus regiones, su estado, sino toda su patria. Porque así en cada rincón del país hay un hombre o una mujer que con su vida ha sido un digno ejemplo para muchos y muchas más que venimos detrás de ustedes. Por ello, también quiero referirme a que en esta administración fueron ustedes una prioridad para nosotros, una prioridad porque así lo sentimos por convicción, porque sabemos ser reconocidos, sobre todo agradecidos con tanto y tanto que le han dado a nuestra patria.

Por ello también impulsamos programas de beneficio y me comprometí con ustedes, con muchas y muchos de ustedes, al inicio de mi gobierno; nos pedían hospitales con atención especializada, nos pedían hospitales geriátricos de atención, no existía un sólo hospital especializado en Jalisco. Hoy con el apoyo del Gobierno del Estado, el Gobierno Federal, del sector privado, del Hospital Civil, tenemos ya un centro. Y quiero aquí invitarlas e invitarlos el próximo día 15 de septiembre a inaugurar el mejor hospital geriátrico del país, que estaremos haciendo en el Hospital de Zoquipan.

Porque como bien se dijo, aquí no hay límites. El único límite que puede haber es la salud, pero si tenemos especialistas que los acompañen, podemos avanzar y superar esos límites, podemos preservar y estar mejor, podemos envejecer dignamente.

Y de eso se tratan las actividades, de eso se tratan nuestros programas, el impulso, el reconocimiento, a  que tengamos un envejecimiento digno, porque para allá vamos todos. Decía aquí Lorena, “muchos jóvenes que vamos hacia allá”, le digo “pues ya no tan jóvenes, pero vamos hacia allá”. Hay que ponernos en sus zapatos, pero también hay que reconocerlos  permanentemente.

Por último les digo, en aquel viejo adagio que señalaba un político mexicano, dónde hay viejos jóvenes y jóvenes viejos. Cuando yo voy con ustedes a sus actividades y veo cómo bailan, cuánto bailan; o cuando veo a todos nuestros deportistas, créanmelo que hay muchos como yo que ya les da flojera ni siquiera salir a caminar a la calle.

Felicidades, sigan así. Que sigan los sueños y que siga creciendo la esperanza.