Pronunciado por: 
Gobernador de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz
Fecha: 
Domingo, Junio 16, 2013

Muy buenas tardes, estimadas diputadas, estimados diputados. Reciban una felicitación por el Día del Padre todos los presentes. Quiero agradecer la invitación al presidente de la Mesa Directiva, Miguel Castro Reynoso, diputado local de este honorable Congreso del Estado.
 
Luis Carlos Vega Pámanes, presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, señores presidentes municipales, regidores, funcionarios, autoridades militares, invitados especiales, medios de comunicación, a todos muchas gracias.
 
La historia de Jalisco la entendemos y la entendemos como un presente continuo, una línea del tiempo que ha registrado batallas, divisiones y dificultades, pero también grandes proyectos, acuerdos concertados entre la sociedad.
 
Hace 190 años, cuando aún podía percibirse el olor a pólvora de la Guerra de Independencia, la Nueva Galicia ya era sinónimo de vanguardia política. El 16 de junio de 1823, la Diputación Provincial de Guadalajara se proclamó a favor de adoptar un sistema de república federal, antes incluso del Congreso General, que en 1824 promulgaría la primera Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos. Y ese mismo día, el 16 de junio, nació el estado libre y soberano de Jalisco.
 
Somos un Estado con sentido intrínseco de integración desde su nombre de provincia o reino de Nueva Galicia, que tenía como capital la llamada Santiago Galicia de Compostela y que abarcaba territorios de lo que ahora es Zacatecas, Aguascalientes, Jalisco, Sinaloa, San Luis Potosí, Durango y Nayarit.
 
De este último territorio, el nayarita, surgió un hombre ilustre: Prisciliano Sánchez Padilla, quien además de ser el primer gobernador constitucional del estado de Jalisco ejerció la reflexión y la acción política convencido de que la realidad siempre puede y debe mejorarse, puliéndose a través de ideas y los hechos.
 
Hoy que conmemoramos la creación de nuestro Estado libre y soberano, preguntémonos qué significan las letras de oro que han habitado los muros de este Palacio Legislativo, de este recinto, durante 140 años. Pensemos qué clase de servidores públicos han dado lustre a la historia de un pueblo triunfador como el de Jalisco y qué tipo de servicios públicos y servidores públicos somos y pretendemos dar nosotros, si nos levantamos cada día para contribuir a la mejor construcción de nuestro Estado o no lo hacemos.
 
La historia de Jalisco la han hecho grandes mujeres y hombres rectos, que no anteponen el beneficio personal al bien general, que saben de la responsabilidad que los ciudadanos les han delegado y que se comprometen a entregar un Estado en mejores condiciones de las que lo recibieron.
 
Un servidor público debe ser visionario y sensato para desafiar los retos que su tiempo le presenta sin echar por la borda el trabajo de los ciudadanos que han aportado sus conocimientos al desarrollo de nuestra sociedad. Un servidor público persigue con tenacidad obtener logros, pero reconoce que no son suficientes mientras las condiciones sociales continúen siendo desiguales.
 
En el corto tiempo que gobernó Jalisco, Prisciliano Sánchez generó reformas administrativas, electorales, policiales y hacendarias que innovaron la gestión pública e impulsaron el naciente federalismo liberal, sin reparar en diferencias políticas superfluas, sino mirando el crecimiento y el bienestar de nuestro Estado y de su gente.
 
La relevancia que cobró la Nueva Galicia dentro de la Nueva España surgió en parte gracias a decisiones monárquicas, pero se ha sostenido por la fortaleza de sus instituciones y el carácter de su gente, que siempre han procurado la educación integral como arma para defenderse ante las adversidades.
 
La identidad mexicana se conoce en gran medida por las tradiciones, productos y personalidad de los jaliscienses, donde se alberga grandes valores de la cultura de nuestra mexicanidad. Por el territorio de nuestro Estado circula la vitalidad del espíritu mexicano y nosotros, como representantes de su gente, debemos cuidar que no sólo se mantenga, sino que crezca, que Jalisco llegue a más parte de México y del mundo.
 
Por eso es primordial que los poderes de nuestro Estado, el Legislativo, el Judicial y el Ejecutivo, estén compuestos por personas preparadas que sabrán reaccionar en las circunstancias que Jalisco nos presenta. Sin embargo, la preparación no se trata sólo de títulos académicos, necesitamos sobre todo sentido humano y conciencia crítica como la de Don Prisciliano Sánchez, que llegó a ocupar los puestos públicos para aprender, pero también para materializar los ideales de libertad y convertirlos en leyes justas.
 
Nuestra gestión desde estos tres poderes se medirá con base en cuánto conocemos la naturaleza, los retos y los nichos de oportunidad de cada región, de los 125 municipios de Jalisco y la educación sobre todo y la economía que puedan detonar en principios fundamentales de calidad que se puedan ver reflejados inmediatamente y cristalizados en beneficio de nuestras familias, pero sobre todo lograr que permanezcan a largo plazo.
 
Trascendamos al discurso y convirtámoslo en acciones directas, acciones que generen ciudadanos más libres, más sanos, mejor educados y conscientes de que el bienestar social está ligado a la identificación de todas las personas con su entorno. Los ciudadanos que aman a su pueblo, a su ciudad, a su estado, van a protegerlo y buscarán cada vez más los medios óptimos para preservarlo.
 
Por eso, nuestro servicio público no debe encauzarse al enriquecimiento ilícito ni a la fama; no se trata de que le pongan nuestro nombre a las calles, a las avenidas, sino que nuestro trabajo sirva para hacer más y mejores calles, áreas verdes, espacios de convivencia comunitaria, hospitales, universidades, pero sobre todo, que nos fijemos una meta y día con día prestar servicios de calidad que repercutan en la vida diaria de las familias jaliscienses. Ese es el rumbo que debemos retomar en la historia de Jalisco.
 
Celebremos el 190 aniversario de nuestro Estado libre y soberano comprometidos con su desarrollo sustentable y sostenible. Los servicios y los servidores públicos somos solamente administradores transitorios, pero la historia de Jalisco se extenderá hasta donde llegue su gente. Tenemos la responsabilidad de dar continuidad a la República Federada compuesta por estados soberanos y libres. Juntos formamos un gobierno cimentado en las libertades democráticas que, como escribió Prisciliano Sánchez, es quizás el único exclusivamente capaz de proveer enteramente a las necesidades del hombre, sin duda alguna el que nos debe hacer felices, la libertad, la democracia, la igualdad.
 
Por eso, este 16 de junio reitero la voluntad de nuestro Gobierno porque la equidad social, la paz y el bienestar de los jaliscienses llegue a cada rincón de nuestro Estado y comience a construirse con el empeño de servidores públicos de ideas revolucionarias como las des de Prisciliano Sánchez y que creemos las condiciones para que nazcan más jaliscienses como él.
 
Felicidades a Jalisco, felicidades a su gente. Muchas gracias