Pronunciado por: 
Gobernador de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz
Fecha: 
Martes, Junio 11, 2013

Muy buenos días. Quiero agradecer la presencia de todas y de todos ustedes, y  la anfitrionía del rector general de la Universidad de Guadalajara, el maestro Tonatiuh Bravo Padilla, por abrir las puertas de esta máxima casa de estudios de Jalisco  para la firma de un convenio tan importante como el que la universidad establecerá hoy con la Secretaría de Desarrollo Social, encabezada ésta con la secretaria Rosario Robles Berlanga, a quien doy una calurosa bienvenida.
 
Agradezco también a las autoridades universitarias, al señor vicerrector Miguel Ángel Navarro, al secretario general José Alfredo Peña, así como a toda la comunidad universitaria, al Consejo de Rectores, a los dirigentes estudiantiles, estudiantes, académicos, señores directores, maestros dirigentes de los académicos. Muchas gracias por estar presente el día de hoy en un convenio tan importante para el país.
 
Hoy, aquella fotografía del hambre donde se veía a unos niños descalzos, flacos, fuera de pequeñas chozas, de pequeñas casas, lugares lejanos, poblaciones en la mayor parte comunidades indígenas, hoy ya no es así. Hoy ya ha superado fronteras, hoy los vemos en nuestras calles, en la zona metropolitana de la capital del Estado, en grandes cinturones de miseria. Por eso es tan importante la trascendencia de la política social que emprende nuestro Presidente Enrique Peña Nieto y que ésta está direccionada por la maestra Rosario Robles.
 
Una política social inclusiva, una política social que dote de capacidades a las personas para que se puedan incluir en la sociedad, en el campo productivo, para que puedan tener un desarrollo pleno y alcanzar su felicidad desde la pequeña comunidad más alejada del Estado hasta el cinturón de miseria con el que podemos encontrarnos a escasos cinco minutos de este lugar.
 
Esta desigualdad ha llevado a un pueblo cada vez con más inseguridad. Esta falta de alimento que hoy vemos, inclusive en nuestras calles, donde antes cuando menos tenían para frijol y tortillas, hoy vemos que muchos de ellos se preguntan si van a comer algo el día de hoy. Por eso es tan importante atender a este sector de la población, 7.4 millones de habitantes que viven en extrema pobreza, que viven la cara más decepcionante y más difícil de la pobreza que es el hambre.
 
Nos preguntamos a veces por qué muchos de los niños o jóvenes que viven en pobreza no trabajan, y a vecesdecimos que porque son muy flojos o a veces decimos conceptos sin conocer cuál es su realidad y en dónde nació, porque a veces nacen en la marginalidad y en el periodo de gestación. Desde que se están gestando hasta los siete años no tienen los insumos necesarios para tener un desarrollo pleno, para que puedan desarrollarse mental, físicamente como muchos otros que sí tienen esa oportunidad.  Y una política social no es la ambulancia que va recogiendo a los heridos o los perjudicados o a los abandonados, que el Estado no tuvo la oportunidad de atender generándoles oportunidades, atención; hoy la política social viene a prevenir dotándolos de capacidades, para integrarlos y que estos no sigan heredando la pobreza transgeneracionalmente. Esto es pensar a largo plazo, esto es una política social que incluye, que desarrolla.
 
Hoy, por eso, es un orgullo para nosotros como jaliscienses que con nuestra universidad, con gente que tiene una gran vocación social, un gran sentido de pertenencia a su país, a su patria, a su pueblo, podamos colaborar combatiendo la pobreza alimentaria y también el aspecto educativo para poder  lograr un mejor México, un México más incluyente. Por eso es que la participación de la Universidad de Guadalajara será esencial, porque además de que tiene recursos humanos, académicos, tecnológicos muy valiosos, tiene una institución en su gente noble, que lucha y que entiende la política social, porque quienes estudiamos en la Universidad de Guadalajara, en la universidad pública, siempre la filosofía es pensar y trabajar para mejorar las condiciones de nuestro pueblo, de nuestra gente, porque no queremos más años de pobreza alimentaria ni de pobreza educativa.
 
En la Universidad de Guadalajara se encuentra la sangre joven de Jalisco, proveniente de una familia y una sociedad de esfuerzos, que ahora estoy seguro utilizará gran parte de su energía y talento para sumarse a la Cruzada Nacional Contra el Hambre, labor que multiplicará su satisfacción personal y su crecimiento como ciudadanos responsables, que toman parte de la historia y hacen un buen uso de la penetración social y geográfica con la que cuenta la Universidad de Guadalajara, como ya lo señalaba el señor rector.
 
Los prestadores de servicio social de la universidad irán a las comunidades más marginadas de Jalisco, comenzando por este municipio de Mezquitic, que tiene un 72 por ciento de su población wixárica, un municipio en el que apenas el 71 por ciento de la población es alfabetizada y donde sólo uno de cada  cuatro mayores de quince años tiene educación básica. Servicios básicos como el drenaje llega a sólo el 32 por ciento de las casas de Mezquitic, o el agua y la electricidad que no pasan del 55 por ciento de cobertura. Esto nos da con claridad una idea de cómo viven, del estado marginal en el que ellos tienen que creer y desarrollarse.
 
Así, como nos solidarizamos todos, sociedad, instituciones y Gobierno, cuando ocurren desastres naturales, igual estoy seguro podemos enfrentar y derrotar la pobreza alimentaria, que se ha convertido en una fuga por donde se escapa el bienestar de nuestro Estado.
 
Todavía estamos a tiempo de revertir la desigualdad y el hambre, a través de la colaboración que se inicia entre la Universidad de Guadalajara y la Secretaría de Desarrollo Social, convenio que nuestros jóvenes universitarios ayudarán a cumplir en todos los municipios de Jalisco para poder eliminar la pobreza alimentaria.
 
La universidad nos demuestra una vez más que generar ciudadanos formados, educados, responsables, los cultiva en la conciencia pública participativa para que se den cuenta de que en la Cruzada Nacional Contra el Hambre, su compromiso y energía, son los que inclinarán la balanza hacia la prosperidad de nuestra gente.
 
Recordemos que un estado y un país hambrientos no podrían ser nunca unos lugares pacíficos. Por eso es imprescindible actuar con responsabilidad social, como la que  hoy estamos demostrando, puesto que una sociedad sin hambre buscará una vida en paz, alejada de la violencia y construirá un futuro donde la felicidad no sea una meta, sino el punto de partida para todas las familias.
 
Mi reconocimiento a la comunidad universitaria, mi reconocimiento a la Sedesol y a esta innovadora política social que emprenderemos en México para cambiar el futuro, teniendo una sociedad más solidaria, más justa y sobre todo más feliz.
 
Gracias a los alcaldes presentes en la cruzada, gracias a Nubia, gracias a la delegada, gracias a todos ustedes.