Silueta
Nacimiento y defunción: 
1907 - 1992
Género: 
Hombre
Actividad: 
Promotor del Deporte

 Raúl Urrea Avilés, nació en Culiacán, Sinaloa, el 26 de Enero de 1907. Hijo de una familia adinerada, emprendedora y profundamente religiosa, llegó a Guadalajara en 1913 a la edad de seis años, acompañado de su padre Jesús Urrea Hassa, y de su madre María de Jesús Avilés Inzunza, quienes a causa de la revolución debierón abandonar su casa y sus pertenencias. Ya instalados en esta ciudad, Jesús, Ponciano y el hijo de este, de nombre Ponciano Almada Zerón, formarón en 1916 una sociedad y empezarón a fabricar prendas de vestir con telas importadas de Europa. Abrierón una tienda llamada Ponciano Almada y Compañía, en la que Raúl Urrea tuvo su primer empleado.

En 1925, la familia Urrea Avilés fundó la Compañía Textil Alma, que continua activa hasta nuestros días y da empleo a cientos de jaliscienses. En 1932, contaban también con la empresa Urrea Hermanos, una industria bonetera. En estas fechas Raúl Urrea era conocido como un hombre respetuoso, rebelde, inquieto, liberal, autodidactica; no muy interesado por los estudios, pero con un marcado gusto por la historia de México. Terminó sus estudios básicos en el Colegio Franco-Inglés. En sus años mozos Raúl practicó deporte: llegó a jugar fútbol en un equipo del Club Atlas. Practicaba tenis, béisbol, pero su gran pasión era el golf. En 1934, se casó con Concepción Carrol Palomar, tuvo siete hijos. El gran reto de Raúl Urrea fue formar una gran familia con valores éticos, fe en Dios, respeto y libertad. En 1941, su afición por el golf lo llevó a construir el Guadalajara Country Club. En sus campos tuvo el gusto de jugar golf con los Presidentes de la República Abelardo L. Rodríguez y Miguel Alemán.

En 1942, William Carrol perdía capital en su empresa Válvulas Carrol y tuvo que despedir a los pocos trabajadores que lo apoyarón hasta el final, para luego declararse en quiebra. Este hecho permitió a Raúl y otros parientes políticos suyos tomar las riendas de la fábrica, dotarla de técnicas avanzadas de fundición, especializarse en el ramo y darle otra oportunidad al negocio con la finalidad de crear empleos para los Jaliscienses. En esa década fue su gran comienzo. Urrea Avilés fue uno de los empresarios de Guadalajara que cruzó la frontera en busca de socios estadounidenses. En 1947, se une a la empresa North Indiana Bras Company, que invirtió en tecnología y aportó gran parte del capital con que se creó Nibco de México, S.A., considerada en su tiempo la industria de metales no ferrosos más grande de América Latina.

En 1965, cuando Nibco tenía casi cuatro mil trabajadores, Raúl Urrea les compró acciones a sus socios y se convirtió en el accionista mayoritario en la fabricación de válvulas, conexiones y diversos productos de bronce, además de otras industrias encargadas de procesar metales. En ese mismo año nació Proto, donde Raúl Urrea Avilés dio vida a otras empresas como Hima, encargada de producir conexiones de hierro maleable; Válvulas Guadalajara, elaboradora de productos de hierro gris; Miusa, fundidora de metales para la fabricación de máquinas y herramientas; Bronces Urrea, fundidora de metales para la fabricación de válvulas; Forja, S.A., fundidora de metales, y Dica, S.A., fábrica dedicada a la producción de accesorios cromados para baños. Dica, S.A., fue una de las primeras empresas mexicanas que dio la oportunidad a los trabajadores de contar con acciones en la empresa donde laboraban, ya que Urrea Avilés otorgó una acción a cada trabajador y empleado y con ello hizo realidad uno de sus anhelos, una idea que durante muchos años externo en el Centro Patronal de Jalisco y entre las cúpulas empresariales. Esa decisión, fue muy criticada y reprobada por la mayoría de los empresarios del estado. La preocupación de Raúl Urrea por el bienestar de sus empleados y trabajadores lo llevó a proponer la creación del Instituto de Bienestar Social, organismo estatal que años más tarde sería el modelo para crear el Infonavit.

Raúl Urrea fue un hombre que rompió los paradigmas de las empresas locales y logró el acercamiento entre sindicatos y patrones. Su fuerza no radicaba en su dinero, sino en su poder de convocatoria. No le interesó la política, jamás aceptó invitaciones a desempeñarse como funcionario público. Sacar adelante el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) fue otra de sus tareas. Fue invitado a presidir la Asociación Civil del ITESO. En diez años que estuvo al frente de la asociación logró el reconocimiento oficial del ITESO y la saturación de carreras con excelencia académica. También llegó a trabajar a favor de la ciudad. Estuvo al frente del Consejo de Colaboración Municipal, organismo encargado de casi todas las obras públicas de Guadalajara. Murió el 25 de Septiembre de 1992. Como parte de su pensamiento está el legado a su hijo Guillermo, quien afirma que si vivimos en esta ciudad también debemos estar convencidos de que deseamos vivir en la mejor ciudad del mundo; por eso es necesario hacer algo por ella.

Fuentes: 
Castellanos Pinzón, María de la O y Arturo Curiel (Coordinadores) Jalisco en el siglo XX, Perfiles, Guadalajara: Universidad de Guadalajara, Consejo Consultivo de Cátedras Empresariales, ACUDE, Gobierno del Estado de Jalisco, 1999. P. 179-186.