Nacimiento y defunción: 
(1890-1988)
Género: 
Mujer
Actividad: 
Educación

 
Educadora y humanista jalisciense, Irene Robledo García , nació el 5 de abril de 1890 en Guadalajara, Jalisco. Fue la tercera de los nueve hijos del matrimonio del licenciado Constancio Robledo Hernández y Concepción García Morales. Hizo sus estudios primarios en Tequila Jalisco, población a donde su familia se trasladó cuando su padre fue nombrado juez.

Su vocación por la enseñanza quedo clara desde los primeros años de su vida; en la escuela donde estudiaba la primaria trabajó como profesora auxiliar y en 1905 ingresó a la Escuela Normal en Guadalajara. En 1914, a la temprana edad de 24 años, recibió su primer nombramiento como directora de la Escuela Primaria Elemental número 14, se desempeño también como catedrática de la Normal. Tiempo después se hizo cargo de la Escuela Práctica Anexa a la Normal. Estando al frente de esa institución le tocó colaborar en la organización de los desayunos escolares instituidos por el gobernador Manuel M. Diéguez. Irene Robledo debió considerar esa medida sumamente importante para el mejor desempeño escolar de los niños de escasos recursos, por lo que los restableció en dos ocasiones, la primera vez, siendo directora de la Normal y, la segunda, cuando impartió la materia de Civismo en esa escuela.

Laboró como Directora de la Escuela Preparatoria y Normal para Señoritas durante once años. En esa institución impulsó la aplicación del método de la "escuela activa", y fomentó la práctica del deporte en las mujeres, para lo que organizaba miniolimpiadas con las alumnas. Instauró en Guadalajara los festejos al maestro, al niño y a la madre.

Irene Robledo García rompió con los estereotipos del género femenino de principios del siglo XX al estudiar para ser maestra de normal superior, enfermera, médico homeópata, médico cirujano dentista y trabajadora social, éstos últimos estudios los realizó en el extranjero porque no había en la localidad. Estudiosa de las matemáticas, trabajó como maestra de esta asignatura en la Universidad Obrera de Jalisco en el turno nocturno (1921-1922). A su actividad docente vinculó la alfabetización de los obreros y la atención a los ancianos. Creó una escuela primaria y secundaria nocturnas para trabajadores e instauró una casa hogar para los hijos de las madres trabajadoras.

Participó activamente con el grupo de intelectuales que reunió el gobernador José Guadalupe Zuno para la reapertura de la Universidad de Guadalajara en 1925. La maestra Irene Robledo puso énfasis en la educación integral, en la participación de la mujer en carreras exclusivas para varones, en la instalación de la Escuela Politécnica y en dar a la cultura una proyección social basada en la libertad para ponerla al alcance de todos.

En 1948, en la Asociación Cristiana Femenina, fundó la primera escuela de trabajo social en Guadalajara, dos años después, ante la imposibilidad de otorgar títulos con validez oficial, se vió obligada a cerrarla. Para Irene Robledo este hecho no significó un obstáculo para llevar a buen fin su proyecto. Convenció a las autoridades de la Universidad de Guadalajara de ese proyecto y en 1950 fundó el Departamento de Trabajo Social de la Universidad. Este departamento ofreció servicio a los estudiantes en sus diversas necesidades sociales. Y el 3 de marzo de 1953 logró la fundación de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Guadalajara con el apoyo del rector Jorge Matute Remus. Esta escuela es indudablemente la más valiosa herencia que legó, ahí se cristalizaron sus anhelos y su vocación de servicio. Siempre buscó que la teoría incidiera en la realidad en forma de servicio social y en la carrera de trabajo social alcanzó ese deseo al instaurar la enseñanza como una forma de vida y el humanismo como eje rector de la profesión.
 
Se retiró de la docencia después de cumplir 64 años ininterrumpidos de fructífera labor educativa. Ofreció sus enseñanzas en la Facultad de Comercio y Administración, en la Facultad de Economía, en la Escuela Preparatoria y Normal para Señoritas, en la Escuela y Preparatoria Normal Mixta, en la Facultad de Odontología y en la Facultad de Trabajo Social.
 
Fue nombrada "Novia eterna de la Universidad de Guadalajara" por el rector de la Universidad de Guadalajara, Licenciado José Parres Arias en el discurso de entrega del doctorado Honoris causa que en 1972 recibió de manos del presidente de la República, licenciado Luis Echeverría Álvarez. Fue la única mujer distinguida con esta condecoración hasta 1993, en que se concedió a Rigoberta Menchú. Falleció el 8 de agosto de 1988 en Guadalajara, sus restos permanecieron en el Panteón de Mezquitán por más de diez años, finalmente el 10 de octubre de 2000 fueron trasladados a la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres. Irene Robledo García es la primera mujer que descansa en ese lugar y en lograr que el Congreso del Estado de Jalisco la distinga como "Benemérita en grado heróico" en una justa ceremonia dedicada a la vida de una mujer que se entregó a enaltecer su condición de mujer y al estado que la vio nacer.

Fuentes: 
Boletín de la Universidad de Guadalajara. Actas de planeación a efecto de fundar la Universidad de Guadalajara. Dictamen de la Comisión de Educación del Consejo General Universitario. U de G, 1972. Dorantes A., M. Castillo y J. Tuñón, Irene Robledo García, Guadalajara: Universidad de Guadalajara, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1995. Hernández, J. Irene Robledo García. Vida y Obra. Tesis, Universidad de Guadalajara, 1992. Etienne, P. Vida y obra de la Dra. Irene Robledo García. Guadalajara, Instituto cultural Ignacio Dávila Garibi, A.C. Cámara de Comercio de Guadalajara, 2000. (Testimonios del siglo XX)