Zona Sierra

Entre el centro y la costa jaliscienses, emerge esta zona combinando planicies majestuosas con sierras de un verdor de gema; explica con ello de inmediato, el por qué es el hogar de dos áreas protegidas de belleza excepcional; guarda entonces una rica herencia de la madre naturaleza y  a la vez, el encanto de sus pueblo de religiosidad probada. Es una zona de fiestas y marcadas tradiciones, donde el ecoturismo y las creencias se mezclan como claros detonantes de la elección de visitarla, misma que es un acierto a todas luces, y que se puede comprobar en cada uno de sus cientos de atractivos, en el recibimiento de su gente.





  1. ¿Qué hacer?

    Por su situación geográfica, esta zona tiene una alta vocación para el turismo de aventura y el ecoturismo, ya que incluye en su territorio dos áreas naturales que ofrecen los escenarios perfectos para ello: la Sierra de Quila y la Sierra de Manantlán; sin embargo, es también un lugar donde el turismo religioso y el cultural encuentran excelentes nichos en algunos de sus municipios.


    En algunos puntos específicos como el cerro Cipil, en Casimiro Castillo; el Cerro de Chuquilichi, en Chiquilistán; el Desarrollo Ecoturístico Ameyalco, en Cuautitlán de García Barragán; la cueva del ermitaño, en Juchitlán; el Paradero Lagunillas, en san Martín de Hidalgo; la Presa del Ahogado, en Tecolotlán; la gruta El Resumidero, en Tolimán; la Presa Trigomil, en Unión de Tula; Tierras Blancas y el Chilacayote, en Cuautla; la Mina El Barqueño, en Guachinango; el Volcán El Molcajete, en Mascota o el Cerro La Bufa, en San Sebastián del Oeste, entre otros, se pueden practicar varios deportes de aventura como el ciclismo de montaña, rappel, escalada, cabalgata y muchos más.

  2. ¿Qué conocer?

    Al visitar la zona, que es muy extensa, se deben conocer la Sierra de Manatlán y la Sierra de Quila, donde se encuentran atractivos como el Árbol de la lira, al que se llega por Tecolotlán, municipio que además ofrece para conocer la Parroquia de la Santísima Trinidad y la Hacienda Santa Rita; otros atractivos, entre muchos que ofrece la zona son: Las cavernas en Atengo; la Parroquia del Divino Salvador en Autlán de Navarro, el Templo de la Tercera Orden, en Ejutla; el Museo Porfirio Corona, en el Grullo; la Cueva del Ermitaño, en Juchitlán; la iglesia de san Martín D´Tours, en San Martín Hidalgo; el Cerro del Huehuentón, en Tecolotlán; las fábricas de mezcal en Tonaya; la hacienda de Santa Ana, en Unión de Tula, el Museo de Arqueología, en Mascota, y un sinfín de atractivos más que hacen que recorrer esta zona, donde los escenarios naturales son el marco para todas sus bellezas, resulte ser una experiencia sin igual.

  3. Gastronomía

    De los platillos más típicos de la zona, destacan la Birria, el Pozole, las Tostadas, los Tamales, las Enchiladas, los Chacales (langostinos), el Borrego al pastor, el pipián, quesos, panelas y el Lomo en salsa de lima.


    Los dulces típicos son las Torrejas, las Charamuscas, los Dulces de leche, la Calabaza, los Chilacayotes, el Rollo de guayaba, las Trompadas, las Bolitas (dulces de guayaba), la Jericalla, los Coyoles, los Huesitos de leche, el Ponteduro y el Garapiñado.


    De beber son típicos el Mezcal, el Tequila, el Alfeñique, el Ponche, la Raicilla (bebida de maguey), la Chinchigüica y los tradicionales Pajaretes (leche recién ordeñada con alcohol).

  4. Artesanías

    Las artesanías más tradicionales son la Alfarería, la Talabartería, los Deshilados, los Bordados, la fabricación de Huaraches, Chiquihiuites y Canastas de otate y los artículos finos de ixtle.

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